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Patrimonio Cultural. Sexta parte

Entre lo legal y lo moral

Publicado: 2015-04-20

Corrección tardía y eminentemente legalista que asocia lo cultural a lo tradicional, pues a pesar que se protege al cóndor, continúa la tortura hacia los toros. Este tema se ve reafirmado con la ilusoria declaración de la Cocina Peruana como patrimonio cultural de la nación, por tratarse según la Resolución Directoral Nacional N° 1362/INC de: “una expresión cultural cohesionadora que contribuye de manera significativa a la consolidación de la identidad nacional”, declaración que tampoco toma en cuenta el desarrollo sostenible entendido como aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones. Recordemos que el mismo año en que fue declarado Machu Picchu como una de las siete maravillas del mundo moderno también se declaró como patrimonio cultural a la nombrada y al pisco sour como una estrategia que buscaba tener productos de bandera que identifiquen a nuestro país en el exterior, dentro de un contexto de firma de tratados de libre comercio, lo cual fue bien capitalizado con la llamada “Marca Perú”. Consideramos entonces que la declaración de la comida peruana como patrimonio cultural más que obedecer a una supuesta revalorización de nuestra identidad cultural, obedece a una estrategia comercial del Estado peruano para explotar los productos símbolo del país en un contexto de globalización, lo cual tergiversa el sentido de patrimonio cultural, desnaturalizando su esencia, más aun en el caso de la comida peruana, industria basada en la carne que no puede considerarse acorde con el desarrollo sostenible al que se refiere el Art. 85 del Reglamento de la Ley de Patrimonio Cultural pues tal como señalara en 2006 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación mediante nota de prensa : 

“Según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero –el 18 por ciento, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”, asegura Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO, y uno de los autores del estudio.

Si se incluyen las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento del CO2 procedente de las actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 por ciento del óxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

Y también es responsable del 37 por ciento de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada día más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y la destrucción de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros”.[3]


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Pavel Munoz Ayona

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